Ranking de las mejores posturas del Kamasutra


Desde luego el aquí presente que os escribe no ha realizado la inmensa totalidad de las posturas del Kamasutra, pero si algunas de ellas, por lo que os daré mi particular ranking de las que yo considero que son las mejores posturas de mi Kamasutra.

La postura del escalador

El ranking lo iniciaré con la que considero que es la tercera mejor postura, el escalador. Para ello nos tendremos que ayudar de una almohada, que situaremos debajo de la espalda o rabadilla de nuestra pareja. Luego haremos levantar las piernas de ella y las colocaremos apoyadas en nuestro hombro. Ella, además de hacer un ejercicio en las pantorrillas tendrá una posición idónea para la penetración del hombre.

En el caso de los varones tendremos mayor fuerza para el empuje de la penetración y un buen apoyo en las manos. Vendría a ser como una flexión, pero teniendo una chica debajo que nos permitirá mejor la flexión de nuestro cuerpo. Esta postura permite a la mujer tener una buena fricción en el clítoris e incluso se puede lograr conseguir estimular el famoso punto g. Esta postura tanto sirve para un precalentamiento o para llegar al clímax del orgasmo.

El perrito tumbado

La postura del perrito es una de las posturas más primitivas que existen en el sexo. Se trata de imitar el coito de los perros. Pero, en este caso os hablaré del perrito tumbado, es decir tener a tu pareja tumbada y de espaldas.

De este modo podemos aplicar con falibilidad tanto el coito vaginal como anal. Ellas pueden rozar su clítoris contra la cama, lo que también estimulará su placer. Tanto se puede hacer juntando las piernas de ella, que está boca abajo, como dejándolas abiertas.

La cuchara

Desde luego no tiene nada que ver con la gastronomía. Esta postura debe su nombre porque la pareja queda tumbada de lado y ella en posición fetal, haciendo la forma de una cuchara. Además de la sensación propia de la penetración, el hecho de estar unidos fuertemente por un abrazo hace que esta sea una de las posturas más íntimas.

Esta es otra de las posturas que mayor éxito tiene para encontrar el ansiado punto g. Dado que el varón entra por detrás y puede estimular con las manos el clítoris mientras encuentra el punto g en la penetración. Por si esto fuera poco el hecho de estar abrazados hace que, si se llega al orgasmo, no tengas que escuchar que te digan que les abraces.